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Colombia después de las urnas: una ventana temprana para el M&A

  • hace 3 días
  • 5 min de lectura

El triunfo de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de 2026 marca un cambio de ciclo para la economía colombiana. Su programa de gobierno se apoya en cinco frentes que, vistos en conjunto, configuran un entorno más predecible para quien tiene capital para desplegar en el país:


  • Seguridad como condición para operar en el territorio.

  • Estabilidad jurídica y protección a la propiedad privada.

  • Disciplina fiscal.

  • Un realineamiento comercial hacia Estados Unidos y sus aliados.

  • Una administración pública más meritocrática y digital.


Ninguno de estos frentes resuelve por sí solo los desequilibrios que arrastra el país, pero juntos reducen la prima de riesgo político que durante los últimos años penalizó las valoraciones locales y congeló procesos de M&A en etapas de debida diligencia. Ese es, en nuestra lectura, el cambio que más le importa a un inversionista: no la promesa de una cifra de crecimiento, sino la reducción de la incertidumbre regulatoria que exige el despliegue de capital de largo plazo.


Ese respiro llega, sin embargo, en un momento en que el dinero sigue siendo caro. El Banco de la República mantiene su tasa de intervención en 12,0%, con el mercado atento a si sube todavía un poco más antes de iniciar un ciclo de recortes hacia mediados de 2027, a medida que la inflación —todavía duplicando la meta del 3%— ceda terreno y el gobierno avance en el ajuste fiscal que distintos analistas, entre ellos ANIF y la Comisión Autónoma de la Regla Fiscal, estiman en un rango de $45 a $53 billones de pesos. Esa cifra da la magnitud del reto fiscal que hereda la nueva administración; no es un obstáculo menor, pero tampoco es el tema central de este análisis, y preferimos no detenernos en él más de lo necesario.


UNA VENTANA TEMPRANA EN M&A Y FINANCIACIÓN CORPORATIVA


Para quien evalúa transacciones hoy, el costo del dinero es a la vez el principal obstáculo y la principal oportunidad. Con tasas de referencia en terreno de dos dígitos, el costo promedio ponderado de capital de las compañías colombianas se mantiene elevado, lo que exige proyectos con retornos más exigentes o mecanismos de indexación de ingresos. Pero esa misma tasa de descuento alta es la que hoy comprime las valoraciones de los activos locales. Para un fondo o un comprador estratégico con capital propio disponible, entrar ahora —antes de que el ciclo de recortes previsto para 2027-2028 empuje una expansión generalizada de múltiplos— es, con diferencia, la lectura más interesante de este momento. Es una ventana que se cierra a medida que las tasas bajen, no una condición permanente.


Ese apetito ya se refleja en varios frentes concretos:


  • Salud: la normalización del flujo de recursos hacia las EPS habilitadas y hacia la red de prestadores abre la puerta a que grupos hospitalarios y fondos especializados consoliden clínicas independientes y ganen escala. El mismo saneamiento reabre el apetito por el mercado farmacéutico y de equipos médicos, y facilita que vuelva a fluir financiación hacia el sector una vez superado el cuello de botella de cartera.

  • Energía y minería: la reactivación del licenciamiento ambiental y la señal a favor de la exploración —incluido el fracking— reabren transacciones sobre bloques y activos que quedaron en pausa durante el ciclo anterior. A esto se suma el repunte esperado en contratos de servicios petroleros, la reactivación de Ecopetrol y de toda su cadena de contratistas, la vuelta de financiación al sector, y la eventual reapertura de oportunidades en Venezuela.

  • Infraestructura: más allá de la logística —plataformas, centros de distribución y terminales portuarias que buscan operadores internacionales al calor del nearshoring—, se abre un frente amplio de nuevas concesiones viales, aeroportuarias y férreas.

  • En otros sectores, el gobierno ha mostrado señales de respaldo: en Vivienda y construcción, el programa "País de Propietarios" —que aunque todavía no es un hecho, muestra ser una de las prioridades del gobierno— propone ofrecer crédito hipotecario subsidiado al 2% anual a 30 años para la clase media y población vulnerable; en Turismo, se busca impulsar el modelo sostenible en la altillanura, aunque sin una política específica definida hasta el momento; en Cultura e industrias creativas, se propone el programa "Pase mi Cultura" para 2,4 millones de jóvenes junto con un impulso a derechos de autor, manteniendo propuestas genéricas sin delimitación territorial; y en Comercio, se implementa la desregulación de trámites bajo la lógica "una entra y dos salen" como medida de simplificación administrativa transversal.


En financiación corporativa, el efecto inmediato es una ola de refinanciación: empresas que tomaron deuda cara durante el ciclo inflacionario buscan hoy créditos sindicados a plazos más largos, y muchas prefieren estructuras a tasa variable —indexadas al IBR— o esquemas de deuda puente, apostando a refinanciar en mejores condiciones una vez el Banco de la República empiece a bajar su tasa. La mejora en la percepción de riesgo país, si se sostiene, también debería traducirse en menores costos de cobertura cambiaria y en mayor apetito de la banca internacional por créditos en dólares. La disciplina fiscal debería implicar, en el mediano plazo, una mejora en la calificación de riesgo, lo que se traduciría en un mayor acceso a financiación para una gama más amplia de sectores. 


El project finance se mueve en una lógica similar, con tres frentes que concentran el interés: las concesiones viales y férreas de quinta generación, que vuelven a ser atractivas conforme se restablece la confianza en las APP; la infraestructura digital —centros de datos, fibra óptica, ciberseguridad— que crece al ritmo de la digitalización del Estado; y los proyectos de generación eléctrica, tanto convencional como renovable, que buscan contratos de venta de energía a largo plazo. El acercamiento a Estados Unidos abre además un canal de financiación adicional a través de agencias de desarrollo como la DFC, relevante sobre todo para infraestructura estratégica. Asimismo, se destaca el reciente levantamiento de capital por 9.000 millones, gestionado bajo el liderazgo de De la Espriella, los cuales serán destinados a sectores estratégicos como la salud, energía e infraestructura, entre otros.


UN EFECTO QUE TRASCIENDE LOS SECTORES


Salud, energía y minería, e infraestructura son, hoy, los sectores donde vemos el apetito más concreto de compradores y financiadores. Pero reducir la lectura a esos frentes sería quedarse corto. El cambio de fondo no es sectorial: es que una economía completa gana cuando el Estado se vuelve más amigable con la iniciativa privada, más transparente en su contratación y más respetuoso de las reglas de juego que ya existen. Ese tipo de señal no beneficia solo a quien opera en el sector que capturó el titular de la semana; termina abaratando el costo de capital para cualquier empresa colombiana, sea cual sea su industria, y eso es lo que realmente sostiene una reactivación del M&A en el mediano plazo.


Para quienes hoy evalúan desplegar capital en Colombia, nuestra recomendación se resume en tres movimientos. Primero, aprovechar la ventana de entrada mientras las valoraciones siguen ancladas a tasas de descuento altas, priorizando activos con fundamentos operativos sólidos aunque estén temporalmente descontados. Segundo, estructurar la financiación con flexibilidad —deuda variable, cláusulas de refinanciación— para capturar el alivio de tasas que se espera a partir de 2027. Y tercero, incorporar en la planeación financiera un escenario fiscal conservador, asumiendo que el desmonte de cargas como el 4x1000 y la reducción del IVA avanzarán de forma gradual, no inmediata. Son decisiones que se toman con la información disponible hoy, no esperando a que el ciclo de tasas termine de bajar.



Fuentes: Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Banco de la República, Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), ANIF, y reportes de prensa especializada (El Tiempo, Valora Analitik, Bloomberg Línea, El Colombiano).


 
 
 

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